9 de septiembre de 2018. Puebla, Pue. Cada año cuando acaba el mes de octubre y comienza el mes de noviembre en la comunidad de Huaquechula, en el estado de Puebla, se comienzan a levantar altares para los muertos, pero sin duda los que llaman la atención son los que pueden ser visitados por el público en general, los que están dedicados a aquellos que perdieron la vida durante el transcurso del año. Además, estos monumentos temporales están rodeados por comida, fiesta y color. Sin embargo, en 2017 también estuvieron rodeados por escombros.

El año pasado la cifra de muertos se relacionó directamente con el terremoto del 19 de septiembre, en la comunidad se pudieron contemplar altares para las víctimas, asimismo se podía ver el daño en las construcciones que albergaban los tributos. Aun así, la celebración de Todos Santos no se pospuso, en cambio cobró otro significado pues era crucial para la comunidad reactivar su economía con las visitas después del catastro.

Debido a la necesidad de retomar la tradición anual de las ofrendas, mismas que representan un gasto familiar considerable, los habitantes organizaron una feria interna para la reconstrucción de su región y de las festividades que le dan sentido a su identidad, todo esto sin la ayuda gubernamental.

Aun después de los acontecimientos trágicos, durante la celebración se vio la presencia de la comida regional, las bebidas, así como la convivencia tanto florida como colorida que año con año se da en el panteón municipal. También en las calles se encontraban los niños pidiendo calaverita y a algunos no tan niños haciendo guardia en los altares de sus familiares.

Ahora para la celebración del 2018, como espectadores, tendremos que estar atentos del proceso de reconstrucción, si es que existió alguna intervención por parte de instituciones, mismos que argumentaron haber intervenido desde el primer momento del incidente.  Por ello tendremos que volver a Huaquechula en octubre, donde extraños abren sus casas a más extraños y dejan visualizar un fragmento de su día a día.

Texto y Fotos: Sofía Domínguez